Llegué a Boston por la mañana, destrozada, el vuelo había sido agotador.Aun así, tenia tantas ganas de ver Dunwich que saque fuerzas de flaqueza y me dirigí a alquilar un coche para acercarme a Alysbury y hacer noche en un hotelito de la misma localidad. Cuando llegue los vecinos me recibieron "calurosamente", con miradas de ceño fruncido y movimientos de desaprobación con la cabeza cuando les preguntaba por algún hotel. No fue hasta pasadas las 6 de la tarde cuando un anciano me señalo la dirección de una de las calles secundarias. A su indicación, me ofreció amablemente que saliera del pueblo y no volviera, llevaba años sin pasar nada, pero que en el pasado todos los forasteros que se acercaron habían desencadenado fuerzas que no debieron ser perturbadas de su letargo. A lo que yo le conteste que había hecho un camino muy largo desde mi país y que no me iría hasta que encontrara lo que buscaba. El buen hombre, se quedo mirándome con cara de tristeza y me deseó la mejor de mis suertes y el amparo del Dios de los cristianos.
Pasé una reparadora noche en un pequeño hotel de arquitectura de principios del siglo pasado, pero reformado para que no faltara ninguna clase de comodidad de este siglo.
A la mañana siguiente, los amables vecinos me esperaban para despedirse de mi e indicarme la salida del pueblo.
Salí, pero no en la dirección que ellos creían, sino en dirección opuesta, había un viejo puente
que llevaba a la siguiente localidad. Dunwich.
El tiempo había dejado su huella en Dunwich, solo se veían unos pocos ancianos en sus calles y algún
que otro cuarentón que había decidido quedarse en la ciudad de sus abuelos.
Tras un rato observando maravillada la ciudad, decidí que no seria muy amable fotografiarlos, después de todo, si eran ciertas las historias, debían de haberlo pasado muy mal.
Aparque el coche y me encaminé a la colina en la que en mi mapa ponía Sentinel Hill. De camino pasé por la granja de Whateley, que dejó que a su hija la violara Yog Sothoth. Seguí caminando hasta la colina, subí por la ladera boscosa hasta quedar a unos metros de su cima, entre unos arbustos, y el mero pensamiento de
que podría ver las piedras y mesas de sacrificio desde donde se habrían los portales a las dimensiones
de los antiguos, me producían escalofríos, ¿vería al gran dios?
En teoría tendría que invocarlo... Tomé aire y salí de entre los arbustos... ahí estaban, imponentes, las grandes piedras, erguidas, como las habían puesto los constructores del pasado. Seguí hasta estar en el centro, me inundo una gran emoción. Repase todo lo que ponía en las rocas, las toqué e intenté leer los caracteres, lógicamente se escapaba de mi comprensión. Aun así saqué el Necronomicon y leí el cántico para Yog Sothoth. Cuando hube pronunciado la ultima palabra, un grito estridente y que no procedía de este mundo desgarró la noche. Un portal interdimensional comenzó a abrirse, me quede mirando fijamente aquel vórtice y pude ver al inmenso dios mover sus tentáculos hacia mi, sus miles de ojos me miraban, sus bocas se abrían y cerraban como intentando decirme algo. Cada vez estaba mas cerca de la puerta, podía sentir su aliento, sus dientes lacerándome la piel... pero gracias al cielo, yo no poseo el poder necesario y la puerta se cerró.
Lo siguiente que recuerdo, es dirigirme de nuevo a Boston, sin hacer parada alguna y meterme en la cama de un hotel de 4 estrellas en una de las calles más grandes de la ciudad.

Vale, en cuanto tenga un rato leeré las otras entradas pero en principio esta me ha gustado mucho. Mantiene el interés y mola mil :3
ResponderEliminarSe te han colado un par de tildes y tiene algunas cosas mejorables (Decir Dunwich dos veces tan seguidas queda feo, pudiendo decir "el lugar" o "el pueblo" para evitar repeticiones innecesarias) pero lo dicho, que guay, y que te sigo porque me interesa y no porque me obligues. Que también.
http://www.youtube.com/watch?v=3UrDK9mK0Gk
^-^ Gracias por los consejos, se tendran en cuenta. Esa canción, me gusta mucho, es una de las que me pongo mientras escribo.
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